Candidatos, precandidatos… “Para hacer tortillas… ¿Cuándo quebrarán los huevos?”

El clima electoral en el país se va calentando de a poco y faltando siete meses y unas semanas para elegir al próximo presidente/a, podemos ver como al día de hoy, el gallinero sigue estando muy revuelto, sin ideas concretas y sin un norte específico basado en la metodología de trabajo que se plantean los susodichos a estar en el sillón presidencial. Esto, sin embargo, no pasa solamente en éste ámbito, ya que por el lado del Senado las cosas están igual. En esta línea, las campañas se están volviendo de a poco, en más que una lucha de ideas, en una lucha de egos que rebota, desde los aspectos económicos de las personas, hasta si realmente están capacitados para elegir el rumbo a seguir como país.

La cantidad de personas que de alguna u otra forma han mostrado interés en ser candidatos, asombra, no obstante, si hubiese una idea específica saliendo de cada una de estas propuestas, no estaríamos preocupados. El problema radica en el hecho que, al día de hoy, más que un debate basado en la sustancia del concepto “política”, no existe una propuesta que nos permita vislumbrar la praxis. Lo cual demuestra que estamos aún muy cerca de la especulación o contemplación y, al mismo tiempo muy lejos del interés colectivo, no hay acción.

Este lúgubre escenario en el que nos encontramos se demuestra en que ningún frente presenta candidatos solventes o rostros nuevos que permitan refrescar la arena con nuevas propuestas. Lo cual se da, porque estamos viviendo como chilenos, la transición de una política más conservadora a una más liberal, pero dentro de un sistema en que mantener el estatus quo nos aleja de este camino. Es decir que, si bien, todos queremos un cambio, los rostros nuevos no dan la confianza necesaria para llevar a cabo este cambio, lo que ha generado que sean los rostros de la política del pasado, los que estén refrescando con nuevas propuestas.

Esta paradoja ha levantado candidatos, a los cuales cuesta creer sus ideas, porque han venido haciendo un tipo de política específica por tantos años, que ahora ante un nuevo escenario, buscan verse frescos, revolucionarios y distintos, siendo ellos mismos los que han mantenido la parsimonia por más de 20 años.

Así, siguen pasando los días y vemos cómo se van levantando “propuestas” a cada segundo, pareciendo ser, estas callampas en el campo luego de la primera lluvia del año. Lo que es un problema, porque todos sabemos que estás primeras setas se ven apetitosas, pero se secan sumamente rápido y desaparecen en el olvido. Es por esto mismo que nuestra aprehensión no va en la línea de cuantos candidatos y candidatas se presenten, tampoco va en la línea de que tan revolucionarios o carismáticos se vean, sino que realmente nos demuestren que están con las ganas, la convicción y las ideas claras; que tienen un método de trabajo y que nos muestren, que podemos depositar la confianza en ellos/as durante la próxima contienda electoral. El escenario está más que puesto, el teatro ya está repleto, ahora queremos ver como los actores presentan su papel. Es necesario que para llegar a cosas concretas comience a complejizarse la arena política. Ahora la pregunta es, parafraseando al gran Lacan, “para hacer tortillas ¿Cuándo comenzaran a quebrar los huevos?”

Por Danilo Pailemilla A.

@RDanP

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