Día mundial de la alimentación: desafíos para un futuro sin hambre

Este 16 de octubre se celebra en todo el planeta el “Día mundial de la alimentación” proclamado así por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) para conmemorar la fundación de dicha organización en 1945. El objetivo era liberar a la humanidad del hambre y la desnutrición, además de gestionar un sistema alimentario que pudiera abastecer de alimentos sanos, inocuos y nutricionalmente adecuados a la población.

Con este objetivo en Estados Unidos nace en los años 60 la revolución verde, denominación que se utiliza para describir el aumento intensivo en la producción agrícola y de alimentos, incluyendo la tecnología en el cruce selectivo de ciertas variedades de semillas más resistentes a climas extremos y plagas, caracterizándose por alcanzar grandes rendimientos por el uso de plaguicidas y fertilizantes sintéticos.

Con el aumento de la producción además se ha producido que los sistemas económicos de grandes potencias se impongan como modelos culturales en países subdesarrollados, una de las aristas del proceso llamado globalización, que ha afectado el patrón alimentario de nuestra población, arrojando como consecuencias la mala nutrición por exceso, que afecta al 24% de los escolares de primero básico y al 67% de adultos en Chile (ENCA, MINSAL).
Y si bien se están produciendo el doble de alimentos que requiere la población mundial, actualmente hay 795 millones de personas que padecen de hambre, y el 12% de estos con desnutrición, los que se encuentran principalmente en países subdesarrollados de África, Centroamérica y Asia.

Cabe destacar que las metas que se ha propuesto la FAO para eliminar el hambre en América latina y el Caribe al 2030 están lejos de cumplirse, ya que al año 2016 hubo un aumento de un 6% de la población subalimentada.
Las causas reales del hambre, desnutrición y exclusión de millones de personas a bienes y recursos productivos como la tierra, el agua, semillas, educación en cómo producir, ante todo es una consecuencia de determinadas políticas públicas, agrícolas y comerciales a nivel mundial que han sido impuestas por el poder de países desarrollados con el fin de aumentar su política económica y cultural.

Ante las ideas neoliberales de dichas políticas es necesario plantear que los alimentos no son una mercancía y que el sistema alimentario no puede ser tratado como lógica de mercado, es necesario que los países subdesarrollados establezcan sus propios métodos de producción, distribución y consumo de alimentos basados en el abastecimiento local, con énfasis en la cultura alimentaria de cada país.

La Soberanía Alimentaria, nace desde Vía Campesina, movimiento internacional de organizaciones de pequeños y medianos agricultores, mujeres rurales e indígenas que lanzan este concepto, estableciendo que la prioridad de la producción de alimentos son las economías y mercados locales, otorgándoles el poder de la gestión de los recursos a los campesinos y agricultores familiares, destacando formas de producción limpias, libres de agrotóxicos, semillas transgénicas y monocultivos, destacando la pesca artesanal, el pastoreo tradicional y la producción orgánica, estableciendo el desarrollo sustentable como base de la producción, distribución y consumo incluyendo el concepto de comercio justo.

En definitiva, frente a esto en concordancia con el cambio climático y el desarrollo sustentable es importante establecer cómo debemos y queremos seguir viviendo en el planeta, considerando que para esto la alimentación es fundamental…un derecho humano básico.

 

 

 



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