El Club de los Olvidados; “Y ahora ¿quién podrá defendernos?”

El juego en la arena política chilena siempre nos saca una carcajada, de esas de adentro, donde cualquier persona que piensa que habla bonito puede dar una opinión verborreica y tautológica sin decir nada, pero con un aparataje medial tan grande que se convierte en titulares de los principales periódicos tanto en papel como en web. Algunas veces pensamos “¿realmente está sucediendo esto?” “¿cómo es posible que hable así?” “¡nooo, no le creo!”. Sin embargo, llega el otro día y nadie hace un análisis en profundidad de los dichos de tal persona. Pueden denigrar a la mujer con una muñeca inflable en un congreso, pero no pasa nada; pueden robarle a medio país y nadie habla nada; pueden sacar dividendo por ventas de terrenos con información privilegiada, pero todos callados; pueden sostener un sistema de transporte, que a todas luces no se financia sólo, inyectándole fondos y fondos, y nadie se pronuncia; pueden dedicarse a la “política”, mientras en el centro sur miles de personas, flora y fauna sufren los embates de una de las mayores catástrofes de la historia del país, pero al final quedará en el olvido. La educación no avanza, se hace una reforma tributaria sin pensar en cómo distribuir los ingresos, no se fiscalizan las construcciones de puentes en el sur de Chile, no existe una política de drogas actualizada y un largo etcétera de cosas que han salido a la luz el último tiempo nos demuestran que el pan y circo está en su máxima expresión.

Y todo esto sucede con un ánimo país decaído y con una recesión que ya no puede esconderse. A todas luces se ve cómo la economía está más pausada, gente quedando sin trabajo, las ventas inmobiliarias más lentas y otro largo etcétera que nos demuestra que no tenemos que ser doctores en economía para darnos cuenta que algo está pasando. Así llegamos a este 2017, un año con elecciones presidenciales y pensamos ¿quién será el próximo gobernante que se siente en el sillón de La Moneda?

Durante las últimas semanas las encuestas muestran dos que van corriendo con una pequeña ventaja, Alejandro Guillier y Sebastián Piñera. El primero, ex conductor de noticias, con una carrera política en ascenso y con un semblante claramente pausado y tranquilo, que infunde confianza en las personas. El segundo, probado ya en el sillón presidencial, hizo su pega, no pasó piola, pero se fue. Sin embargo, leyendo, escuchando o buscando en distintas fuentes de información, ninguno ha explicado qué es lo que quiere para el país, cuál es su visión de futuro, qué desea como mandatario o porqué quiere serlo. En esta línea y barajando algunas cartas o levantando unas piedras nos pusimos a pensar en posibles candidatos que lo han hecho relativamente bien en el sufragio o en la percepción de la gente y luego de desempolvar los archivos de La Pulenta, dejamos un pequeño currículum de algunos señores que alguna vez intentaron sentarse en la Moneda a dejar su nombre en la historia de este país, díganos usted que piensa de este pequeño club de los olvidados.

Franco Parisi:

El ex candidato es uno de los primeros de este club, luego de las elecciones de 2013 desapareció de la faz de la tierra, no se supo más de él ni en la televisión ni en radio, se fue a hacer clases a Estados Unidos a la Universidad de Texas y salió despedido de ahí luego que se presentara una denuncia de acoso sexual por estudiantes del mismo. Digno hijo de la política chilena, no sabemos si por error o simplemente cara dura quería que los impuestos de todos los chilenos le pagaran los bóxer y calcetines Hugo Boss que usaba para recorrer el país en la campaña presidencial. Probablemente nunca sabremos cómo sería tenerlo de presidente.

Marco Enríquez-Ominami

Hombre culto de televisión, bohemio pero elegante, ha competido dos veces en las elecciones presidenciales, en ambas obtuvo el tercer lugar, en la primera ocasión con más de un millón de votos y en la segunda con más de 600 mil y Parisi pisando los talones. ME-O es de esos políticos que tienen un pensamiento del que la sigue la consigue, buenas ideas, joven y con un futuro en la política que prometía alejarnos del duopolio. Sin embargo y luego del casi casi y no pudiendo levantar referentes ambas coaliciones, se comenzó con el juego del niño mezquino (si yo no lo tengo, tu tampoco), y es así como descubrimos por “filtraciones” que viajaba en un avión privado de una compañía extranjera, algo que no sería malo de no ser porque ese tipo de donaciones están prohibidas por la reglamentación nacional, algo que tampoco sería malo si no hubiese la misma compañía que era dirigida por José Adelmario Pinheiro, la persona que en su momento fue juzgado y condenado a 18 años por corrupción llevándose con él, a la señora Dilma Rousseff a la tumba política.

ME-O intentó jugar el juego en la arena política sin escudos, espada u otra arma que le permitiera avanzar, ahora en la conciencia de los chilenos, ya no es ese candidato rompedor que nos alejaría del duopolio, ahora es otro más del montón, le hicieron la cama y aunque no fuera culpable, terminaron de matarlo cuando lo vincularon a SQM. ME-O sufrió lo que es la muerte política, insisto, da lo mismo si es o no el culpable, en la opinión publica ya quedó como uno más, ya no es el diferente.

Rodrigo Peñailillo

Bien vestido, humilde y directo al grano, en la opinión de este escritor, el candidato joven que necesitaba la centro izquierda para un par de elecciones más, hijo político de la Sra. Bachelet y buen ejemplo de la meritocracia. Lo pondría al mismo nivel de Golborne, pero en el otro extremo de la mano, ambos tuvieron su momento de fama y eran los indicados para refrescar el duopolio, sin embargo, el “Elder Council” chileno nunca vio con buenos ojos el ingreso de alguien más en su patio de juegos. Lo comparo a ME-O porque quiso entrar a la arena política sin armas para defenderse, creyendo que su trayectoria, su terno elegante y su buen hablar harían la diferencia. Bastó una mancha en su impecable vestir y fue el sacrificado para salvar a la jefa, le encontraron “boletas ideológicamente falsas” y su mismo sector le instó a dar la cara. A veces en mi inocencia no comprendo porqué Andrade, del PS lo atacaba de esa forma, después recuerdo que la vieja política no quiere inmiscuirse con la nueva, con las nuevas ideas, con los nuevos proyectos. En lo personal me hubiese gustado una carrera presidencial ME-O, Peñailillo, Golborne; hubiera sido un refresco de caras al menos, a lo mejor alguna refrescante idea para un país seco de nuevos talentos. Ahora Peñailillo ha desaparecido, ya no es creíble y es otro al que le damos la bienvenida a este club, el de los olvidados.

Ricardo Lagos Escobar.

Último integrante de este club, pero es Ricardo Lagos, aún es posible que de la nada todo se de vuelta y lo tengamos nuevamente estacionando su auto frente a la moneda (o debajo, como les guste). Personaje político por excelencia, hijo de la política chilena, sabe lo que es tener poder y administrarlo, si alguna vez has visto House of Cards te darás cuenta que es del tipo de personas que elige el poder al dinero, porque sabe lo que quiere. El único capaz de apuntar con su dedo a Pinochet, el único que con ese mismo dedo defendía el proyecto del Transantiago, el único que era capaz de hablar del MOP y todos le creían, aunque por debajo estaba pasando uno de los fraudes al fisco más grandes que hemos visto. Ricardo Lagos es un político de tomo y lomo, y aunque no te guste lo que digo, es verdad. Es el único personaje de este club que es intocable, no ha tenido una muerte política, solamente el tiempo ha hecho que las personas lo olviden. Se nota que se ha dedicado por completo a la política y merece ese respeto, sin embargo, está cayendo en la decadencia de la desacreditación, fue afectado por las mentiras, las falsedades y los errores de juventud, si la política chilena es dañana, Ricardo Lagos sale dañado, su nombre refleja la institución de la palabra. Pero su tiempo ya fue, en la opinión pública sus ideas no son lo que necesita el país, y frente a eso nada puede hacerse.

Estos son sólo cuatro de los integrantes del juego de la arena política chilena, que por uno u otro motivo han desaparecido de la conciencia electoral, el sufragio ya no les corresponde, es difícil, por no decir imposible que lleguen a ganar, pero ante los candidatos que compiten para ser los próximos presidentes de Chile, quisimos hacer un recuento y desempolvar el baúl donde tenemos al Club de Los Olvidados, ahora la pregunta es la siguiente, entre Piñera o Guillier, ahora ¿Quién podrá defendernos?

Por Danilo Pailemilla @RDanP

Ilustración Fabián Zambrano.



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