[Libro] Jaime Collyer – Los Héroes (Cuentos Completos, Tomo I).

Tanto en  materia de popularidad como de recepción crítica, hace ya años que los escritores agrupados a mediados de los 90  en lo que se llamó la “Nueva Narrativa Chilena” han perdido importancia o, al menos, atención. Sin embargo, hay excepciones. Por un lado está Fuguet, que mantiene un público lector fiel y se mantiene actual de diversas maneras (su trabajo filmográfico, sus columnas en revistas, su frecuencia de publicación), aún teniendo en cuenta que sus últimas obras no suscitan el mismo interés que antaño. Al otro extremo está Contreras, que de tanto en tanto se pelea con escritores más jóvenes, o con la crítica, que en su caso específico ha sido lapidaria. Entre aquellos dos “polos” hay casos más aislados, como Carlos Franz, quien también escribe columnas y cuya última novela tuvo repercusión internacional, o como Darío Oses, quien publicó en 2016, tras un largo silencio, una novela que hizo muy poco ruido. En el mismo grupo nos encontramos a Jaime Collyer.

En su caso, la recepción crítica y general tiende más bien, salvo contados casos, al silencio, si bien durante los últimos años la frecuencia de sus publicaciones es regular, tanto en el género narrativo (dos novelas, un libro de cuentos) y ensayístico (una Historia sexual de los chilenos en dos tomos y una recopilación de ensayos y columnas). En tanto calidad, se siguen apreciando las constantes estilísticas y argumentales de su obra ficcional (salvo en su último libro de cuentos), si bien algunas publicaciones destacan más que otras, como es el caso de la novela La fidelidad presunta de las partes (2009), superior (a mi gusto) en más de un sentido a la novela corta Fulgor (2011); más ambiciosa, más arriesgada y provista de un mejor arco narrativo (y, realmente, uno de sus libros mejor logrados).

Es a su manejo del cuento, en todo caso, al que Collyer debe su prestigio. Sin ir más lejos, Camilo Marks, en su libro Canon (2010), lo sitúa como el mejor cuentista chileno de las décadas pasadas. No adscribiría al juicio sin reflexionar antes en la cantidad de cuentistas que han comenzado a publicar después que él, panorama en el que se inscriben registros y propuestas más que variadas; desde Zambra a Jeftanovic, desde Zuñiga a Flores. En todo caso, entiendo que Marks hace hincapié en la veta tradicional del cuento que éste rescata, donde sin duda se despliega bien, lo que ha demostrado en los tres volúmenes que recogen estos Cuentos Completos: Gente al acecho (1992), La bestia en casa (1998), y La voz del amo (2005).

Mención aparte, como decíamos, merece Swingers (2014), primer libro de relatos en que el autor apuesta por un núcleo temático común al conjunto, distanciado en gran medida de lo tratado en los anteriores, a saber: el futuro y las posibilidades que nos ofrece (¿a la que nos empuja?) la loca carrera que la tecnología ya no abandonará, en una vertiente chilenizada de la pesadilla Huxleyana. El libro, que no posee la fuerza y densidad de sus antecesores, no deja de ser bueno, y se alinea con cierto cambio en el estilo del autor presente ya en Fulgor, el que comienza a caracterizarse por cierta liviandad escritural (que no llega al minimalismo, tan en boga) con la que se explota aún más la veta de un humor y un erotismo peculiar, algo excéntrico, presentes a lo largo de su producción. Por dicha unidad presente en Swingers, que lo hace independiente, hasta cierto punto, de los otros conjuntos, es que el volumen no será incluido en la recopilación.

En cuanto a Los Héroes, recoge narraciones disímiles en extensión y temáticas, protagonizadas no precisamente por héroes; las más de las veces, por personajes desvaídos, risibles, a quienes sucesos de toda índole les caen como pedradas (cabría, en todo caso, repensar quién puede o no ser llamado héroe). Algunas, francamente estampas o escenas más que narraciones son, de llano, extrañas: “Cuento sumido en la tristeza” y “Entropía” no presentan mayor despliegue técnico, aunque quizá conlleven cierto valor de otra índole, presumiblemente biográfico, el primero, sobre todo.

En el otro extremo se sitúan piezas que bien pueden catalogarse como nouvelles: “Dios, que estás en todas partes” y “Los años perdidos” (esta, de hecho, fue publicada como tal en 1986), en las que es posible notar el tacto del autor para no perder el hilo de la narración ni aburrir, lo que podría pasar dado el lenguaje que lo caracteriza; denso, perfeccionista, verborreico y dotado de un vocabulario bastante amplio. En la primera narración nos encontramos con el tópico del existencialismo borgeano, presente en varias obras del autor; un escritor sumido en la desgracia cree encontrar la reencarnación de Dios en un agente literario, aunque luego se dará cuenta de que, efectivamente, Dios en omnipresente, y se manifiesta de extrañas maneras. El segundo despliega una anécdota curiosa, tratada con un humor que, finalmente, nos deja tristes: un grupo de amigos, en el Chile de los 80, trata por todos los medios de llegar a Cuba… secuestrando un vagón de metro entre Universidad Católica y Salvador con un par de rifles y revólveres. Desde un inicio el lector imaginará en qué puede acabar el ímpetu de viajar en metro hacia el Caribe, pero el carácter tragicómico del relato, que no deja de ser un guiño al muñón en que las dictaduras latinoamericanas convirtieron los ideales abanderados por las juventudes de los 60, nos impulsa a querer acompañar a estos curiosos personajes en su aventura, y saber qué les espera.

En todo caso, es en el relato medianamente corto en donde Collyer explota al máximo su capacidad narrativa: su manejo de referencias históricas, la tensión justa que sabe imprimir al relato, etc. Así, me parece que “El ancestro” es uno de los mejores cuentos de su producción; mediante nos son narradas las últimas jornadas de escritura de una Breve historia de la civilización incaica, del historiador español Aragón, somos testigos de cómo el mundo en el que vive y el que estudia comienzan a mezclarse, lo que implicará la aparición de viejos “ancestros” en su rutina. Otros relatos comparables en cuánto técnica son “Aniversario”, que trata sobre un veterano de Vietnam que pretende llevar a cabo la travesía de Colón en pleno siglo XX, o “Estrella Fugaz”, que narra, en escuetas dos páginas, cierto descubrimiento de un astrónomo, y que sin duda fue la génesis de la ya mencionada Fulgor.

Habría que celebrar la aparición de estos Cuentos Completos, cuyo segundo tomo, Los monstruos, se lanzará por estos días en la FILSA, y que vuelven a poner en la palestra a un gran narrador chileno. Bisama mencionó en una entrevista, hace un par de años, que aún esperaba la “gran obra” de Jaime Collyer. ¿Habría que esperar con él, o comenzar a sopesar el verdadero valor de sus publicaciones a la fecha?

 

Por Eduardo Bustamante

Ficha del libro:

Nombre: Los Héroes (Cuentos completos, Tomo I)

Autor: Jaime Collyer

Páginas: 279

Año: 2016

Editorial: Catalonia

Precio en librerías: $15.000 (aprox.)

ISBN: 978-956-324-459-5

 

 



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