[Opinión] Lluvia y Temblor, “the chilean way”

Es increíble como las voluntades han logrado que a nivel país exista un protocolo sísmico de real envergadura, pero por otro no exista aún un trabajo significativo en lograr que la capital resista una lluvia de un par de horas

Estos últimos días, la zona central del país ha evidenciado dos caras de una moneda que permite una reflexión en torno a cómo estamos manejando las cosas cuando la naturaleza hace de las suyas en nuestro país.

Acabamos de pasar un sismo de 6.9 Mw y acá “es como un pelo de la cola”, es increíble ver en las noticias como tratan de crear una atmósfera de descontrol, pero se observa a ciencia cierta que todos están tranquilos y que la gente sabe exactamente qué hacer; tuvo que pasar la catástrofe de 27 F., pero las lecciones se han aprendido y los sistemas de emergencia funcionan. En esta línea y a vuelo de pájaro, cualquier persona puede darse cuenta que ante una eventualidad como vivimos ayer, el país sigue funcionando y los daños son casi imperceptibles. Sin embargo, esto no sucedió de la noche a la mañana.

Durante los últimos años para lograr este nivel de preparación, hemos tenido que aprender de tropiezos y errores, en el área preventiva hoy tenemos muchas de las respuestas a las preguntas que nos formulamos en el pasado. Se reformularon completamente los sistemas de emergencia, se cambiaron los protocolos y el nivel de acción de las autoridades es muy valorable. Ahora podemos decir que tenemos una cultura sísmica, con construcciones que son joyas de ingeniería, con autoridades que están preparadas y con una población que sabe exactamente qué hacer ante una eventualidad de este tipo.

Esto, eso sí, no sucede de la noche a la mañana, tiene que existir un proceso de años y de preparación constante que poco a poco ha rendido frutos, para lo cual tiene que haber voluntad de todas las partes involucradas desde el área política, civil, empresarial y fuerzas de orden público. Sin embargo, si bien se ha logrado avanzar notablemente en esta área, nos damos cuenta que en otros aspectos simplemente estamos estancados o retrocediendo.

Un 6.9 y a las pocas horas, todo vuelve a la normalidad, pero una lluvia en altura y Santiago se inunda (caso Costanera Norte en Providencia), o simplemente nos quedamos sin agua potable. Es increíble en este aspecto, como las voluntades han logrado que a nivel país exista un protocolo sísmico de real envergadura, pero por otro no exista aún un trabajo significativo en lograr que la capital resista una lluvia de un par de horas. Recuerdo como hace años atrás, tuvo que suceder una tragedia para que se construyeran las piscinas decantadoras, y espero que ahora no se esté esperando un invierno con gran precipitación para “darse cuenta que no estamos preparados”. Por un lado, nos creemos la muerte porque acá ni nos perturbamos ante un temblor, pero todos los que viven en Santiago, saben lo que significa cuando anuncian que se viene una lluvia de un par de días.

Esta opinión, utilizando La Pulenta, es simplemente un apremio a la conciencia, creo que lo hemos logrado, con el esfuerzo de todos y todas, hemos avanzado en preparación y respuesta ante eventos sísmicos, pero creo que la voluntad de trabajar de lleno en otros tipos de emergencia, aún no está presente en nuestras autoridades.

Chile ha sido un país que ha aprendido en respuesta de, “the chilean way” es siempre después que suceden las cosas; para tener la cultura que tenemos ahora, tuvo que pasar el desastre de Valdivia, espero que por primera vez nos adelantemos a los hechos y no tengamos que actuar después de, tal como sucedió con los voraces incendios del centro sur nuestro país.

 

Por Danilo Pailemilla  @RDanP

imagen: reportechile.net

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