Londres Bajo Ataque

La secuela de “Ataque a la Casa Blanca” nos trae a los indestructibles norteamericanos salvando una vez más a su amado presidente, sin evitar por cierto, hacerle pebre la capital a sus “más antiguos aliados”.

Hollywood apuesta a una película de terrorismo y agentes de seguridad, donde la caricatura de oriente v/s occidente ya no parece tan novedosa. La secuela de “Ataque a la Casa Blanca” nos trae a los indestructibles norteamericanos salvando una vez más a su amado presidente, sin evitar por cierto, hacerle pebre la capital a sus “más antiguos aliados”.

Esta vez la cinta nos lleva hacia una historia donde el primer ministro británico ha muerto, y como es de esperar, en Londres se prepara un funeral de estado que convocará a los líderes de los países más poderosos del planeta. El presidente Asher de los EE.UU. se hace acompañar del agente Mike Banning, un viejo conocido que le resguarda en el servicio secreto y que esta vez se verá en una encrucijada cuando tenga que llevar al primer mandatario a un lugar seguro, estando bajo una oleada de ataques sin precedente en el país de la realeza y el té.

El golpe visual que produce ver a los antiguos edificios de Londres ser explotados y derrumbados por un ataque terrorista, alienta en una primera instancia a entusiasmarse con la trama; incluso en la escena introductoria hay algo que podríamos considerar como un giño al clásico “El Padrino”. Lamentablemente con el correr de la historia, la película se cierra de forma absurda en sus dos protagonistas, mostrando toma tras toma situaciones inverosímiles que ni aún en una película de acción se puede permitir.

Parece muy noventero, volver a ver a los gringos salvando el día y a los japonenses ahogándose sin oponer resistencia, mientras el primer ministro italiano se salva solo por el hecho de que  se encuentra entretenido en un affaire (¿no será mucho estereotipo?). Después de los atentados ocurridos tras la caída de las torres gemelas a través del mundo, es necesario y coherente (incluso en el cine comercial) que la visión del terrorismo y contra terrorismo sea algo un poco más acabado, quizás con una vuelta de tuerca que permita al espectador imaginar la situación y asombrarse con ella.

Tal parece que esta cinta se une a otras del rubro apocalíptico como “El día después de mañana” o “2012”, donde vale la pena ver concentrado el primer tercio de la película y lo demás es mejor ocuparlo en otras artes cinéfilas como el conocido bostezo para pasar el brazo por sobre la espalda de la acompañante (al menos es probable que eso termine mejor).

Con la participación de Aaron Eckhart (Harvey Dent en el Batman de Nolan), Gerard Butler (Leónidas en “300”) y Morgan Freeman como el vicepresidente. Esta vez la recomendación pulenta será pasar de largo y comprar otra cosa con la luca de la feria: algo no tan añejo como el super policía que repite sin cesar “mi país es el mejor”.

 

por Eli Cofré

@Eliecer_Cofre



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