L’ANIMITA DE ORESTE PLAHT por su HIJA KAREN MÜLLER

1. ¿Cómo nace la idea de lanzar una nueva edición, esta vez ampliada, de la obra de don Oreste Plath?La verdad que el Fondo de Cultura Económica está interesado en reeditar la obra de Oreste Plath y se dio en un momento preciso, ya con este libro llevamos siete obras reeditadas.Ellos han tenido una preocupación especial en cada una de ellas. Cada editorial tiene su manera de presentar sus libros, y le han puesto un plus especial, encargándole el diseño y diagramación a AJÍCOLOR, además de unas portadas de diferentes colores, se ha hecho una bibliografía mucha más completa, y este caso se han puesto ochenta imágenes de fotografías, que le da una mejor comprensión al público lector y se han agregado diecisiete animitas nuevas. En esta obra en especial se visitó parte de las animitas de Santiago, Valparaíso y Talca. Siempre van habiendo cambios, y muchas veces los mudan de espacio físico los que están en los cementerios, porque en un principio no se compraron tumbas perpetuas.

2. El trabajo que usted realiza, al incorporar nuevas historias de animitas y notas al texto referentes a nuevas visitas que realizó, es una especie de recorrido turístico histórico-cultural por la memoria colectiva. Señaló en alguna entrevista previa que casi se transformó en una Agatha Christie. ¿Había realizado Ud. visitas con don Oreste Plath mientras él realizaba la investigación por allá por los años 70? ¿cómo fue rencontrarse con estos pequeños lugares que han estado presentes desde hace tanto tiempo y redescubrirlas?

Yo no diría que es turístico, sino que es parte de nuestra identidad que todos los chilenos deberían conocerlas, pero sí que es parte de nuestra historia y cultura. Y que los que verdaderamente van a ellas sienten un gran respecto, muchos de ellos se quedan por bastante tiempo, comentándoles todo tipo de problemas o pedidos. Hoy mismo tuve que ir a una, y estaban 3 generaciones juntas.

Efectivamente en cada una de ellas muchas veces hay una cantidad de historias, que es difícil llegar a la verdad, así que hay que tratar de buscar las más fuentes posible, como diarios, revistas de la época, Registro Civil, etc. entonces se vuelve uno casi un policía-detective.

Desde muy pequeña acompañe a mi padre los días domingo al Cementerio General, yo naci en 1946, y ya estaba Orlita, y se puede decir que vi desde que pude darme cuenta la animita de Carmencita (1949), por estar enterrada justo al frente de mi abuela Haydeé Leiva Torres, madre de Oreste, y siempre le deje una flor en su banca.
Por los años 70 yo no vivía con mis padres, así que no vivi su peregrinar por ellas, pero si estos últimos 14 meses que duró esta investigación. Fue más emocionante el reencuentro con ellas hoy en día.

3. Imagino que muchas de estas animitas están algo abandonadas ¿cree que la gente ha perdido la fe en ellas?

De las estudiadas en esta obra no me toco verlas abandonadas. Muchas de ellas estaban cambiadas (diría que todas para mejor), excepcionalmente sí que en muchas los rayados hoy en día son más desordenados. Otros cambios ya son por choque y tener que rehacer sus casitas, otras habían crecido muchísimo más, otra anteriormente estaban en pleno campo (descampado) y hoy estaban rodeadas de casas, centro comercial o estadio. Dirían que me emocionaron mucho más ahora que antes.

4. Los cambios culturales, la nueva forma de mirar la vida de los jóvenes, las crisis sociales y sobretodo la crisis de la fe de las personas ¿cómo cree que han influido en las creencias populares? ¿Cree que ahora más que nuca necesitamos “ver para creer”?

Esta devoción tiene un grupo especial de devotos, hoy 12 abril me tocó encontrarme con varias jóvenes estudiantes, y siento que están desorientadas y necesitan creer en algo y vienen a ver y creen en la animita elegida en general porque vino una amiga y se van traspasando el dato. Las jóvenes vienen más en grupo, que los adultos.

 5. Tuvo la posibilidad de encontrarse o re-encontraste también con algunos devotos, ¿tiene alguna apreciación sobre el rol que siguen cumpliendo los devotos en la preservación de la memoria y de estas casitas?

En todas las animitas visitadas se encontraron devotos. Como ya comente anteriormente es un grupo especial de personas, sencillamente el que no cree no las visitan. Todos tienen un gran respecto y muchas veces hacen sacrificios para entregarles algo.

6. Muchas animitas existen físicamente pero no permanecen en la memoria de la gente. Miramos sin mirar por las calles. ¿Cree usted que la cultura de las animitas tenga fecha de expiración?

La gente es un poco despreocupada de su entorno, pasan pero no las ven, pero el que tiene fe en ellas si las encuentra.
No creo que tenga fecha de expiración, por el contrario creo que cada día la gente tiene más necesidades y recurre a ellas.

7. Ahora algunas animitas se construyen sin el aire misterioso de los santos populares o la fe que se deposita en ello, por ejemplo, he visto que muchas animitas tienen un rol de preservar el recuerdo más que otorgar una carácter de santidad y devoción, ¿comparte usted esta idea?

En general las animitas las hacen los vecinos del sector que se sienten conmovidos por el hecho que siempre es trágico. Yo diría que es una fe, puede profesar una religión o no, pero creen en esta alma.

8. A propósito de lo anterior, sigue siendo interesante el subtítulo de la obra “Hagiografía folclórica”. ¿cree, a su parecer, que las animitas siguen siendo espacios donde descansen las almas de estos santos populares? ¿o esta denominación ya parece alcanzar más a las animitas con historia, las famosas casitas de Emilio Dubois, Alicia Bon, Romualdito o Carmencita, por ejemplo?

Yo creo que todo lo que se llame animitas, vayan más o menos personas tiene la misma connotación.

9. ¿En qué manera usted aprecia el cruce entre modernidad y fe? ¿Podríamos decir que la modernidad ha opacado las antiguas creencias populares?


En relación a las animitas creo que siempre tendrá sus creyentes, a pesar de la modernidad.

10. ¿Cómo aprecia que los medios de comunicación afectan en las creencias de la gente? Si nos referimos, por ejemplo, a lo ocurrido con el joven Daniel Zamudio, y la masiva información de las redes sociales, es muy probable que se erija una animita en el lugar donde fue atacado.

Es muy probable que Daniel Zamudio sea animita en el Cementerio General, el día 12 de abril estaba lleno de objetos y lo visitaron muchas personas en el patio 100 entrando por la calle San José. Pero pienso que también tiene otra connotación ser el abanderado de una causa, que todos conocemos.

11. ¿Encuentra usted alguna relación entre las creencias populares y el culto divino de estas animitas y la edad de las personas? ¿Estamos, los jóvenes, dejando en el olvido nuestra cultura? ¿Qué opina usted?

Pienso que no hay edad para las creencias. No hay necesidad de ser joven para dejarlas en el olvido, puede tener cualquier edad. Sencillamente el que no se interesa no se interesará jamás. O dirán que no cree o no sabrán ni de que le están hablando. Yo he hablado con muchísimas personas y no tienen idea lo que es una animita.

12. ¿Cómo se vive la cultura de las animitas en otros países de Latinoamérica, a propósito del acápite presente en esta edición? ¿Tenemos una concepción diferente de países como México, por ejemplo?

Por ejemplo en Argentina nos superan, son unos enormes santuarios como el de la Difunta Correa y el Gauchito Gil. Pero no tantos países de América tienen animitas, creo que Chile es el de más devoción hacia ellas. No veo por qué tenemos que tener otra concepción diferente a la de México, unas son de los estudiantes, del amor, y en caso del país citado es del narcotraficante, pero no cambia el concepto.

13. De todo el trabajo de recopilación de su padre y el suyo también para la nueva edición de “L’animita”, ¿sabe usted si don Oreste Plath tenía alguna animita preferida por la cual tuviera especial atención? ¿Y usted recuerda alguna en especial?

Yo pienso que el era enamorado de su trabajo de investigación y se involucraba en cada una de ellas. A mí me impacta dos de Valparaíso, Panchita, la niña tirada viva en la Piedra Feliz después de haber sido violada, y Manolito, por esa devoción de su madre en ponerle esos escritos gigantes desgarradores. Y es la única animita que yo conozca que fue increpado, robado y muerto por una mujer drogadicta.

14. No podemos dejar de preguntarle un poco por don Oreste Plath, quien señaló en una oportunidad “Mis libros son de divulgación. No he querido ser un erudito. Cuando publico un libro yo busco que la gente de cualquier lugar diga: ‘esta leyenda es exactamente así’ o ‘así la contaba mi abuelito’”. La lectura de “L’animita” es muy amena y ligera y guarda ese rasgo de oralidad. ¿Cómo ve usted hoy la obra de don Oreste Plath? y ¿qué difusión espera tener con las nuevas ediciones que ha lanzado y espera lanzar el Fondo de Cultura Económica?

Efectivamente mi padre amo su país y quiso recoger su folclor recorriéndolo 35 veces y trato de explicarlo para que lo entendiera todo su público lector.El siempre tuvo suerte en el reconocimiento de su obra, no conoció la era computacional, así que todo fue escrito a máquina. Los tiempos han cambiado estamos en el siglo XXI y hoy día es mucho más fácil difundir las cosas con este medio llamado Internet, Pienso que mi padre siempre estará vigente, y que será siendo querido por su público como siempre, pero lo importante ahora es que con Fondo de Cultura Económica hay nuevos aportes, y lo conocerán las nuevas generaciones, no olvidarse que el nació el año 1907.

Por Sebastián Salinas



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