QUILAPAYÚN “NUNCA NOS CALLARÁN”

Quilapayún es un grupo que tiene como característica, junto con contemporáneos, como Inti Illimani, o posteriores, como Sol y Lluvia, recoger las demandas de un pueblo y transformarlas en canciones. Prontos a cumplir 45 años de trayectoria musical han sido los juglares que expresan las carencias, emociones y anhelos de la gente. Y como toda agrupación musical han tenido momentos de dulce y de agraz. El último de ellos fue el robo de instrumentos del que fue víctima uno de sus integrantes, Ismael Oddó. Fue por ello que el sábado 4 se realizó un concierto en el Teatro Nescafé de las Artes, a modo de juntar dinero para recuperar en parte sus equipos o, según dijo el propio Ismael “para sacarse un poco la rabia por esta situación”.

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Si bien el concierto fue programado a las 21 Hrs. hubo algunos minutos de retraso. Intervalo preciso para que algunos reporteros de pacotilla llegaran en la quemá, como reza la jerga de la Rayuela. Con una escenografía tan sencilla como un fondo negro, sólo queda como centro del espectáculo la música de Quilapayún. Luego de una introducción leída por Ricardo Venegas explicando la razón del show, aparece un trío de entrada potente: Plegaria a un Labrador, Qué dirá el Santo Padre y El Canto de la Cuculí. Las dos primeras reafirman que el sello de los Quila radica en las voces, tanto en manejo de la intensidad como en los arreglos corales. El concierto tuvo una selección de canciones variada que concentró todos los matices que pueden contener: Silencio y recogimiento en Herminda de La Victoria y Miren como Sonríen, sorpresa en una versión muy propia de Pájaros de Fuego de Los Tres, emoción en Vamos Mujer, de la Cantata Santa María de Iquique, y mucha alegría en Tío Caimán, Malembe, La Muralla y La Batea. En añadidura a esto, declamaron frases llenas de ironía y sarcasmo tales como “La Izquierda ha ganado. La Derecha, sin embargo, no ha perdido. Sólo se dejó perder”. Para concluir estas dos horas de música, el grupo y la audiencia fueron una sola voz coreando El Pueblo Unido Jamás será Vencido. El casi millar de asistentes de pie y muchos con el puño en alto me dejó la impresión de la añoranza de una época sacada del realismo mágico. Donde tod@s obraban por un nuevo ideal, que fue truncado con fusiles en el pecho y billetes en los bolsillos y que tomó una mutación tan rara como una subvención o un copago a cambio de bajar los cañones.

En vísperas de celebrar su noveno lustro de carrera Quilapayún prepara un disco en colaboración de artistas como Álvaro Henríquez, Carlos Cabezas o Chancho en Piedra. Paralelamente planean para fines de Junio un mega concierto junto a integrantes que están radicados en Francia, confirmando la vigencia de lo que implica esta agrupación entre nosotros. El mantener la línea de “ser la voz de los que no tienen voz” como nos apuntó Ismael Oddó, ha logrado preservar en el tiempo su legado. Más ahora cuando la problemáticas siguen a pesar de los años, y mientras siga eso Quilapayún seguirá en nuestro ideario musical. Ya no como punta de lanza, sino como referente para las nuevas generaciones. Podrán envejecer, tener litigios legales, ser víctimas de asaltos y perder sus herramientas de trabajo. Sin embargo, bien lo dijo Ricardo Venegas al finalizar el discurso inicial del concierto “…a pesar de todas las dificultades, nunca nos callarán”.

Por Felipe Zamorano

@fezari



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