[Reportaje] Los Haitíanos de la Plaza de Armas #MadeinChile

Es viernes y son cerca de las 22horas en la plaza de armas de Santiago de Chile. Mi parada habitual, como ha sido en estos últimos tres meses es al lado de la estatua de Pedro de Valdivia y su caballo, el conquistador español que fundó la ciudad y después fue muerto por el más chileno de todos, Lautaro (Lefxraru).

Otros “chilenos” se congregan en este lugar desde muy temprano, hasta ya pasada la medianoche: son los inmigrantes Haitianos que eligieron este punto como estación de encuentro y conversación. Los “Haiti-lenos” como se auto-llaman, en un juego de palabras para nombrarse y distinguirse en el suelo nacional.

AEROPUERTO PLAZA DE ARMAS

A las 22 horas ya comienza a bajar la temperatura acá frente a la Municipalidad de Santiago, extrañamente sentado en la banca de costumbre a mi costado se encuentra un importante grupo de Haitianos, en su mayoría jóvenes, todos embustidos en pantalón corto y poleras veraniegas. Su indumentaria es bien parecida a estar en un video de Reggaetón o Hip Hop, sin duda la influencia de dicha música, da una idea de estar “a la moda” o pellizcar un poco de éxito de sus héroes musicales. El escenario se mueve, sigue cambiando ahora con la llegada de un par de hombres de color que desde la calle 21 de mayo se acercan tranquilamente saliendo de la estación de metro con una par de maletas con ruedas de tamaño gigantesco.

Al seguir su paso; directo hacia nuestra ubicación, el grupo de Haitianos a mi lado, los identifica y comienza la celebración: rizas que iluminan la noche santiaguina aparecen por montones, los brazos abiertos al aire se multiplican y la distancia se acorta para recibir a los nuevos integrantes del grupo.

pzadearmasnoche

Durante la realización de este reportaje, que tomó varios meses, los nuevos inmigrantes llegaban casi siempre en grupo de dos o tres por la noche, y entonces la primera pregunta aparece de improviso ¿Por qué la plaza de armas? ¿Vivirán todos cerca del centro de Santiago?, antes de encontrar respuestas tenía un obstáculo que superar: el Idioma.

(Haití es una isla en medio de las Antillas, que ha sido por mucho tiempo la nación más pobre de todo el continente americano. Tras años de colonización española, fueron los franceses quién a través de su poderío naval se quedarían con la explotación final de la isla, la cual hasta el día de hoy conserva como lengua principal el idioma Galo.)

NATHALIE

Gracias a una integrante de este periódico digital de origen francés,  pude acercarme con la excusa de hacer unas preguntas de bienvenida a estos pequeños grupos de haitianos, siempre merodeando la estatua del caballo. El créole haïtien, una mezcla de francés muy local o transformado a través de los años por la combinación y uso entre el español, galo e inglés es la lengua de comunicación de estos nuevos ciudadanos. Esto claramente dificultó incluso la comunicación entre mi intérprete y los entrevistados. Para mi admiración muchos de ellos, sabían tres idiomas: el francés, el español e inglés. Idiomas que muchos hablaban fluidamente.

Entre mis encuestas y preguntas observé que alguien siempre rondaba la misma banca de la plaza de armas en la cual me sentaba. De aspectos afro americano – caribeño, con un buzo apretado rosado, polerón gris y un gran afro en su cabellera, la mujer de color siempre en la distancia comía un dulce sentada en el banco paralelo al mío. Al pasar los días y con la ayuda de mi intérprete francesa pude hacerle unas preguntas a mi atenta observadora:

Nathalie es una mujer joven, y extrañamente muy conversadora, esto a pesar de las distancias de sus compatriotas ante mi presencia de periodista. Según avanzaron los días, esta mujer caribeña me fue contando de sus experiencias e interesándose en mi profesión de una manera muy cordial y amable, a veces sólo con un saludo al pasar desde el otro lado de la plaza, mientras seguía ejerciendo su oficio de Trabajadora Sexual.

LOS “HAITI-LENOS”

Si llega a la estación Zapadores correspondiente a la línea dos del metro de Santiago, y va con dirección a realizar la combinación con el bus B12 con dirección a los outlets de Quilicura o a trabajar en dicha zona de la capital, podrá darse cuenta que un gran porcentaje de sus acompañantes en dicho transporte, son personas de color, para ser más exactos son de origen: Haitiano.

Solo este año 2016 la cifra de población haitiana que ha llegado a Chile ya alcanza a los 10 mil migrantes. Con la peculiaridad de que la gran mayoría de ellos están asentados en la comuna de Quilicura (quizás su elección va acompañada por el bajo costo de renta de sus habitaciones para los recién llegados), pudiendo en dicha zona llegar a conformar pequeños barrios o locaciones donde el Créole es la única lengua parlante.

La Municipalidad de dicha circunscripción, liderada por el reelecto edil Juan carrasco Contreras declara: “Contamos desde hace 6 o 7 años con un servicio municipal de migración. Para poder llegar a salud y a educación, tenemos mediadores en consultorios y en algunos colegios donde hay la mayor cantidad de niños haitianos. Somos reconocidos por ACNUR (Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados) por ser una comuna solidaria. Además, tenemos el reconocimiento del Ministerio del Interior como Sello Migrante, que valida las prácticas que tenemos en relación a la integración”

¿Qué lleva entonces a estar en la Plaza de Armas a estos Haitianos todo el día? , en la duración de este reportaje recorrimos el centro de Santiago paseándonos y sentándonos en la misma banca por casi tres meses, en distintos horarios, y mientras se acercaba la noche los Haitianos se multiplicaban. No sólo los que llegaban con maletas a este punto de reunión, sino también los que solo se sentaban esperando una especie de señal que viniera desde la mirada perdida que tenían hacia el horizonte.

En otra noche de acompañamiento de este grupo me tocó la suerte de conversar con Junior, un Haitiano ya establecido hace ya dos años. Una de las cosas que más me recalcó fue que sólo la persona que había terminado la secundaria en Haití, porcentaje muy menor en su país, tenía la habilidad de hablar en inglés, francés y castellano, por ello los llegados a Chile en su mayoría sólo se podían entender en Créole lo que les provocaba grandes problemas en su adaptación.

 El hablar español le hizo la “aclimatización” en Chile mucho más rápida e incluso le evito una serie de malos ratos…

LA POLÍTICA

En un segundo piso de una calle en la comuna de Providencia se encuentra la Embajada de Haití. Quizás como símbolo calcado de su realidad nacional, el personal es pequeño en cantidad y no muy dado a conversar o responder preguntas.  El Señor Embajador Jean Victor Harvel Jean Baptiste, nunca pudo recibirme a pesar de mis solicitudes con el fin de comentar la numerosa migración de sus compatriotas en suelo nacional. Quizás se debió a que justo en esa fecha hizo revuelo la noticia de una pastor evangélico que se dedicaba a traer a Chile a ciudadanos Haitianos de forma ilegal bajo precarias condiciones de vida e instalación en comunas del sector norte de Santiago.

haitipzadearmas

En mi espera en la embajada no podía no dejar de recordar la frágil historia política de este país caribeño que lleno de golpes de estado y revueltas locales, no ha podido ( a veces con la clara intromisión de Francia o EEUU) encontrar una estabilidad democrática que vaya al beneficio de su pueblo, sino todo lo contrario,  ha beneficiado a los pocos que han sacado provecho de Haití: las transnacionales dueñas de la explotación del azúcar.

Finalmente sólo pude tener respuestas telefónicas, sin poder tener la entrevista con el representante político de esta nación. Se terminaba repitiendo el mutismo al cual me enfrentaba día a día en el centro de Santiago.

LAS RESPUESTAS

Sin duda las respuestas de mis preguntas iniciales estaban ya estarían resueltas sí hubiera superado la barrera del idioma con mis entrevistados, que sin duda fueron muy pocos. La desconfianza hacia los que te preguntan sin respetar un clima cultural propio de una migración desplazada por graves problemas humanitarios, como lo es la Haitiana, tiene su costo y que tuve que “pagar” al demostrar a través de la paciencia y el tiempo que se entiende su contexto social migrante y la realidad a la cual se enfrentan hoy.

Nathalie, la trabajadora sexual, que mostró más actitud de contar su historia, me reveló sentados en la misma plaza de armas, sin grabadora en mano y con mi libreta anotando su difícil español que el “Caballo de plaza de armas” era el lugar más reconocible para los recién llegados desde Haití al tomar el bus que sale del Aeropuerto Internacional de Santiago, que los deja en metro estación los Héroes, donde deben llegar a Estación Plaza de Armas, donde están ya siendo esperados.

(Traducción :“Vengo de Argentina donde me quedé unos días. Y tenia que regresar a Chile, a mi casa. Estamos cansados y tenemos que irnos a casa  para descansar. Buenas Noches y  qué dios los proteja.)

Para los que ya estaban instalados el “Caballo de plaza de armas”, es el punto geográfico que tiene mejor memorizado para ir y volver a sus casas, lo cual les permite llevar a sus nuevos compatriotas a su residencias, sin perderse y evitar por sobre todo tomar un taxi, que claro estaba fuera de su presupuesto monetario y además así evitar posibles estafas de las cuales han sido víctimas en múltiples ocasiones.

En su rol de trabajadora sexual, Nathalie me comenta que se queda solo hasta las 22 horas, horario que quizás es recién donde comienza el comercio sexual en el centro de Santiago. Lo hace porque prefiere asegurar su transporte hacia la zona norte de la capital y aprovechar el funcionamiento del metro y los buses de combinación. Además así se evita el problema del “territorio y rivalidades” con pequeñas mafias locales que controlan dicho negocio en el sector.

Le pregunto si existe otra razón además de la conectividad con la zona norte de Santiago, por la cual siempre se congregan haitianos en este lugar del “caballo”, el motivo es muy simple: “El Wifi”.

La Municipalidad de Santiago hace un tiempo incorporó un servicio de Wi Fi gratuito en la Plaza de Armas, y el peak de recepción de señal es la lado de la famosa estatua, por lo cual, la mayoría de los Haitianos que están acá todo el día están comunicándose con sus parientes, amigos o familiares en su patria natal. Videos, fotos o emoticones, son los instrumentos preferidos al hablar desde una distancia tan grande que separa a ambos países.

La conversación con Nathalie es breve, pero llena de verdades, quizás eso se hace cuando no se conoce bien el idioma del otro, se opta por palabras fuertes que más representen la idea que se quiere transmitir. Me comenta que en su rubro de trabajo ve que “los chilenos son cariñosos y fogozos, pero fuera de su casa, ¿porqué no son así con sus parejas?”. Me dice que extraña el mar y hundir los pies en la arena después de un día trabajo, me cuenta que estudió periodismo, así que le digo que somos colegas. Ella esta atenta a mi libro de “Moby Dick” el clásico de Herman Merville que re-leo por segunda vez, y suelta la frase : “Ese libro se trata sobre perseguir tus obsesiones hasta el fin del mundo” , de pronto un cliente le hace un gesto y como si no me hubiera visto jamás se enfila tras su presa.

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Son las 21:30hrs y Nathalie se fue a trabajar, en la plaza ya se comienzan a congregar las trabajadoras sexuales, solo le queda media hora para terminar su jornada y alcanzar el metro y la combinación con la B12, mientras otro grupo de Haitianos viene con sus maletas y la sonrisa de sus compatriotas vuelve a iluminar la noche santiaguina.

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Reportaje/Fotos por Cristian Aránguiz

c.aranguiz@lapulenta.cl

Traducciones: Manon Périn

Agradecimientos:

ACNUR – Chile (Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados)

I. Municipalidad de Quilicura

1a. Comisaría de Santiago Centro

A todos los Haitíanos que amablemente participaron y depositaron su confianza en este reportaje.

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